En 1928, Frederick Griffith descubrió, empleando la bacteria Pneumococcus como modelo, que un «factor transformante» (el ADN), era capaz de conferir virulencia a cepas avirulentas. Más adelante, en 1943, Oswald Avery, Colin MacLeod y Maclyn McCarty identificaron dicho factor transformante como ADN. Finalmente, el papel del ADN en la heredabilidad fue desvelado en 1953 mediante los experimentos de Alfred Hershey y Martha Chase, en los cuales comprobaron que el fago T2 transmitía su información genética en su ADN, y no en su proteína.
En cuanto a la caracterización química de la molécula, Chargaff realizó algunos experimentos que le sirvieron para establecer las proporciones de las bases nitrogenadas en el ADN. Descubrió que las proporciones de purinas eran idénticas a las de pirimidinas. Junto con los datos de difracción de rayos X proporcionados por Rosalind Franklin, James Watson y Francis Crick propusieron el modelo de la doble hélice de ADN para representar la estructura tridimensional del polímero, en 1963.
En cuanto a la caracterización química de la molécula, Chargaff realizó algunos experimentos que le sirvieron para establecer las proporciones de las bases nitrogenadas en el ADN. Descubrió que las proporciones de purinas eran idénticas a las de pirimidinas. Junto con los datos de difracción de rayos X proporcionados por Rosalind Franklin, James Watson y Francis Crick propusieron el modelo de la doble hélice de ADN para representar la estructura tridimensional del polímero, en 1963.
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